Pedagogía de la inclusión y la
cooperación
Para entender esta pedagogía primero, es necesario
comprender qué es y cómo convivir con la alteridad. La alteridad es la
condición de ser otro, el derecho con el que se nace de ser diferentes. A
partir de esto es que se ha excluido al otro, ya sea por razones de ideologías,
religión, desarrollo cognitivo o físico.
Ahora bien, enfocado en el sistema educativo no cambia mucho
la situación; el sujeto sufre discriminación, los ojos con que se mira y muchas
veces se juzga radica en alguna diferencia y he ahí la exclusión del mismo por
aspectos que no intencionales.
El adjudicársele un título y espacio distinto margina al
sujeto; socialmente, no es partícipe ni se concibe como un ser íntegro, sino
“defectuoso”, “inservible” e “incapacitado” para realizarse como persona en el
medio. No obstante, es imperante un cambio cultural cuyo enfoque sea la
organización de todos como un todo, y no uno como ajeno a todo. Esta pedagogía
promueve le equidad e igualdad. El aprendizaje en conjunto fortalece y unifica
el conocimiento, así como el compañerismo, el respeto y la igualdad.
Si bien es cierto que parte de la individualidad es ser
distinto uno del otro, con mucha más razón es fundamental reconocer que esto
implica una adaptación distinta de los contenidos según los estilos de
aprendizaje respectivos a cada estudiante; y eso está bien, es lo adecuado y lo
razonable.
Ahora bien, ¿qué sucede con estudiantes con alguna
limitación física o cognitiva? ¿No es suficiente que en la mayoría de los casos
y ocasiones sufran bullying por algo que no es culpa de ellos? Y aún así, ¿esto
justifica que deban ser apartados de lo “normal”?
No, simplemente, se requieren metodologías y recursos
pertinentes que los incluyan a la comunidad educativa y los haga sentir
valorados, útiles. Deben ser
considerados según sus logros, sus alcances y no evaluados por sus fallos
porque todos fallamos y eso no es motivo para excluir o señalar. Los humanos
somos seres imperfectos, sujetos que erramos, nadie está exento a tal condición
natural.
La pedagogía de la inclusión y la cooperación propone
trabajar desde la diversidad, fortalecer los derechos humanos y adaptar el
proceso según las necesidades que se presenten.
La separación del grupo o la notoria marcación de
estudiantes con alguna limitación no dialoga con esta pedagogía, al contrario,
ella intenta la comunión, afrontar obstáculos; es decir, ofrece a todos los
niños, sin hacer distinción alguna, la oportunidad de pertenecer a una clase,
en la cual aprende bajo el mismo curriculum y normas que sus compañeros.
